MAGIA O ACUPUNTURA URBANA

¿Qué hacer cuando no sepuede hacer nada?

En los últimos años se está propugnando la idea que hay que enfrentarse a la ciudad como sí la misma fuese un todo vivo, un ser orgánico que responde a los estímulos que recibe, desde este punto de vista se propone que la ejecución de macro proyectos con grandes inversiones de dinero no es la única forma de solucionar los problemas de una ciudad, sino que hay que intervenir en la ciudad desde abajo, realizando pequeñas operaciones pero con una gran repercusión en la ciudad, produciendo un efecto revitalizante y regenerador. Esto es lo que algunos han llamado acupuntura urbana. En palabras de Jaime Lerner:

 

Siempre tuve la ilusión y la esperanza de que con un pinchazo de aguja sería posible curar las enfermedades. El principio de recuperar la energía de un punto enfermo o cansado por medio de un simple pinchazo tiene que ver con la revitalización de ese punto y del área que hay a su alrededor. Creo que podemos y debemos aplicar algunas “magias” de la medicina a las ciudades, pues muchas están enfermas, algunas casi en estado terminal. 

 

En los momentos de crisis en los que vivimos, esta teoría cobra más sentido, tenemos una ciudad que está casi agonizando, algunos podrían opinar que necesita una operación a corazón abierto, pero eso es imposible porque no tenemos recursos para afrontarlo, entonces ¿Qué medida podemos tomar para que el motor, el corazón de la ciudad se ponga en marcha, empieza a bombear sangre y a generar recursos?

 

Tiene que ser una propuesta sencilla, que no implique grandes inversiones de dinero y que pueda ejecutarse en un breve periodo de tiempo para que empecemos a notar los efectos, es decir lo que se tarda en clavar una aguja en el punto concreto.

 

La pregunta que se plantea ahora es por donde empezamos a hacer magia. Habrá que buscar ese punto enfermo que necesita ser revitalizado. Si analizamos la ciudad, nuestro carácter y fisonomía surge un punto en el que intervenir: el suelo industrial disponible y la regulación de los usos permitidos.  Nos encontramos que en la ciudad existe demanda de suelo industrial pero para implantar usos terciarios y la ordenanza del Plan General aplicable al suelo vacante  no lo contempla. Entonces surge otra pregunta, ¿puede permitirse la ciudad el lujo de perder inversiones y puesto de trabajo porque el Plan General no contempla esta opción? La respuesta es no. Por lo que no basta con ponerse a pensar en solución en un periodo temporal indefinido, sino que hay que ponerse a trabajar, tramitar una modificación del Plan y hacerlo ya pero que la aguja surta efecto. Entonces nos encontramos que ya tenemos la primera pequeña intervención pero con gran repercusión en la vida de la ciudad. No hay que olvidar que debemos entender que un Plan General debe ser instrumento para que el proceso de urbanización genere desarrollo, si no cumple esta función es un instrumento vacío y sin sentido, una losa para la ciudad.  Pongamos pues la primera aguja.

Verónica González

Directora Área Inmobiliaria

 

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